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Ucrania protesta y boicotea oficialmente a Rusia y Bielorrusia en los Paralímpicos de Invierno 2026

Milán / Cortina d'Ampezzo, Italia. La semana previa al inicio de los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026 ha estado marcada por una fuerte controversia internacional después de que el Comité Paralímpico Internacional (IPC) autorizara a atletas de Rusia y Bielorrusia a competir bajo sus banderas nacionales, en contraposición a las prohibiciones impuestas tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
La medida ha generado una ola de críticas diplomáticas y deportivas, siendo Ucrania una de las voces más firmes en su rechazo, lo que promete teñir de tensión política el evento que se celebrará del 6 al 15 de marzo en Milán-Cortina d’Ampezzo, Italia.
Tras haber sido vetados durante años debido a sanciones relacionadas tanto con el dopaje como con conflictos geopolíticos, los deportistas de Rusia y Bielorrusia obtuvieron plazas en los Paralímpicos bajo sus propias banderas gracias a una decisión del IPC que levantó la suspensión de sus comités nacionales en septiembre de 2025.
En total, seis atletas rusos y cuatro bielorrusos competirán en disciplinas como esquí alpino, esquí de fondo y snowboard adaptado, en lo que representa el primer uso de sus símbolos nacionales en unos Juegos Paralímpicos desde los eventos de Sochi 2014
El ministro de Juventud y Deportes de Ucrania, Matvii Bidnyi, calificó la decisión del IPC como “decepcionante y escandalosa”, y anunció que funcionarios ucranianos no asistirán a la ceremonia de inauguración ni a otros eventos oficiales de los Paralímpicos en señal de protesta.
Aunque los atletas ucranianos seguirán compitiendo, el boicot institucional busca manifestar el rechazo de Kiev ante lo que considera una normalización de símbolos que, en su opinión, no tienen lugar en un contexto de guerra.
La postura ucraniana ha encontrado eco en varios actores internacionales. El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, anunció que tampoco asistirá a la apertura de los Paralímpicos, calificando la readmisión de banderas rusas y bielorrusas como “inaceptable” en medio de un conflicto armado.
Además, países como Estonia han calificado la decisión del IPC como una “vergüenza” y han mostrado su respaldo a las protestas ucranianas, señalando que permitir competir bajo los símbolos nacionales de naciones agresoras es moralmente inaceptable.
La polémica no se limita solo a esta decisión: semanas atrás otro episodio relacionado con el conflicto manchó los juegos deportivos. El esquiador ucraniano Vladyslav Heraskevych fue descalificado de la competencia olímpica por llevar un casco diseñado en memoria de compatriotas fallecidos en la guerra, lo que también desató críticas sobre las normas deportivas y la libertad de expresión en eventos internacionales.
Los Juegos Paralímpicos de Invierno se preparan para iniciar en un clima de fuerte discusión internacional, donde la mezcla de deporte y política vuelve a ser protagonista. Además de las competencias deportivas, este debate podría tener repercusiones en eventos venideros, como los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, donde el papel de símbolos nacionales seguirá generando debate.
Mientras tanto, el mundo del deporte sigue atento a cómo esta situación influirá tanto en la participación competitiva como en las relaciones diplomáticas entre países involucrados en conflictos activos.
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